13 de enero de 2013

Menú de fics (X)

 
¿Buenas? Pues ya era hora de que les presentara un nuevo menú ¿no creen? Es algo variado, aunque todos son de HP.
 
Primer tiempo
Reflejo, de Cris Snape
 
—No te burles de mí —Te reclama, ofendida por tu más que evidente sarcasmo.

—No me burlo, pero realmente me interesa poco lo que hagas o dejes de hacer. Si tú no estás en la calle, buscaré a otra.

No será tan perfecta como ella porque hay pocas chicas en el mundo que se parezcan a Lily, pero te servirá. No buscas amor, sólo lujuria, y hay muchos cuerpos femeninos listos para satisfacer tus deseos.

—Creí que te gustaría saberlo. Como siempre me buscas a mí.

— ¿He de explicarte el por qué de mi actitud?

Ella sigue mirándote fijamente y parece herida. Crees percibir que sus sentimientos hacia ti son más fuertes de lo acostumbrado y deseas más que nunca que se vaya. No quieres tener que consolar a una puta muggle. Ni a ella ni a ningún otro ser vivo sobre la faz de la tierra.

—Pues si te importa tan poco, será mejor que me vaya.

Segundo tiempo
Fuego líquido, de Earwen Neruda

Traga saliva y no se le ocurre nada inteligente que decir cuando siente el pecho rígido de Malfoy contra su espalda, los músculos que se tensan cuando él estira su brazo, alcanza el libro que ella sostenía hace escasos segundos y lo coloca en su antigua posición sin ninguna dificultad.

Mierda.

- ¿Me has echado de menos, Granger?

Hermione suelta un agudo gritito cuando siente la mano helada del ojigris en su cintura semi descubierta gracias a la comprometida posición.

- Oh, si, casi tanto como echo de menos las clases de Snape un lunes por la mañana.

Se gira para mirarlo directamente a los ojos y se afana en apartarse del alcance de sus manos, alejándose varios pasos de él. No sabe que le pasa últimamente a Malfoy ni que mosca le ha picado para que, de repente y sin razón aparente, decida que ella es la persona perfecta a la que manosear y dedicar frases con doble sentido. Algo ha debido pasar durante las vacaciones, algo que definitivamente ella se ha perdido porque hasta donde recuerda, el mismo rubio que ahora camina con parsimonia hasta ella no podía soportar siquiera el respirar su mismo aire.

Tercer tiempo
Let it be, de Nea Poulain

—¿Qué miras? —le espetó ácidamente.

Hermione, susceptible, salió dando un portazo, y Draco creyó que no volvería nunca más a ese lugar.

Sin embargo, volvió.

Se presentó cuando Draco apenas había tomado la resolución de matar a Dumbledore a sangre fría. «Los Malfoy nunca tienen miedo». Mentira. «Los Malfoy no dudan». Otra mentira. Y podía seguir enumerándolas hasta el final. Estaba realmente aterrado.

Llegó con los ojos llorosos y ni siquiera se dignó a preguntarle a Draco qué hacía allí. En cierto modo, se habían acostumbrado el uno al otro. A encontrarse. A usarse como un desahogo de frustraciones, tristezas y temores.

Malfoy se acercó a ella, decidido a acabar con aquello y llevarlo al límite. Porque necesitaba un buen medio de evasión.

Le tocó el hombro y ella se volvió.

—Hay algo mejor que llorar. Y aún mejor que insultarme.

La besó.

Con furia, como besaba Draco Malfoy.

Postre
Choque de mundos, de Cris Snape

-En serio, Cho. ¿Cómo crees que voy a ir yo a Italia? Estoy sin blanca. Podría pedirles dinero a mis padres, claro, pero ya sabes lo pesadísimos que podrían ponerse...

-Por nada del mundo dejaría que les pidieras dinero a tus padres. Yo me encargaría de todo ese asunto. Recuerda que trabajo en el Ministerio de Magia. Conozco a un par de personas que podrían ayudarnos con los trasladores internacionales y llegaríamos a Roma prácticamente gratis.

-¿Trasladores internacionales? –Dudley resopló, abatido en apariencia–Francamente, no sé si estoy hecho para esas cosas.

-¡Claro que sí! Lo único que tienes que hacer es tocar algún calcetín viejo o lata oxidada, y en un segundo estarás en cualquier lugar el mundo.

-¿En serio? –Dudley enarcó una ceja, incrédulo –Tengo montones de calcetines sucios apilados bajo la cama. ¿Serviría cualquiera de ellos?

-No quiero pensar para qué tienes un montón de calcetines apilados en tu cuarto y no pienso preguntar –Cho chasqueó la lengua y el chico sonrió –Y no, no serviría cualquiera. El objeto en cuestión debe estar debidamente hechizado, casi siempre con autorización ministerial. No es como si uno pudiera ir por ahí haciendo trasladores sin ton ni son.

-¿No? ¿De qué sirve tener magia entonces?

-Prefiero no contestar.

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