9 de enero de 2013

Desde la biblioteca real: Retorno a la Isla Blanca

Nombre completo: Retorno a la Isla Blanca
Autor (a): Laura Gallego García
Género: Fantasía
Argumento: Única vive en Bosque-Verde con sus amigos los gnomos, las hadas y los duendes, pero no se parece en nada a ellos: es una extraña Mediana de piel azul, quizá la última de su raza. Porque, ¿dónde está su gente? ¿A dónde fueron? Única desea descubrir la verdad sobre su origen, y por ello decide seguir el larguísimo camino de arena blanca que, según las leyendas de los duendes, trajo a Bosque-Verde a los Medianos de piel azul. Pero el camino sale del bosque y se adentra en tierras extrañas, desconocidas y peligrosas para la Gente Pequeña...
¡Saludos personillas! (¿?). Pues debido a que los próximos sesenta días no creo poseer el tiempo suficiente para tener una vida cibernética me he propuesto a comenzar mis “lecturas 2013” que, aquí entre nos,  serán muchas. O eso espero. Y con las ganas de empezar matando dos pájaros de un solo tiro me he leído este libro de mi querida Laura Gallego.
Comencemos…
La historia está plagada de aventuras, fantasía y música.  Cuando comencé a leer, hace cómo dos o tres horas, pensé que iba a ser cursi o demasiado rosa, pero me equivoqué, si hay algo que le falta es el romance, aunque bueno la protagonista se enamoró de alguien por ahí.
Pero eso no importa (¿?).
Como bien dice el argumento la historia trata sobre Única y su deseo de conocer de donde proviene, en su búsqueda se consigue con variedades de personajes fantásticos, como enanos, elfos, minotauros y, cómo no, humanos.
A la nereida le fue bien (¿?), en serio, creo que haber conocido a Mattius fue beneficioso para ella. Y le abrió muchísimas puertas. Yo también quisiera viajar con él y con su hermoso perro-lobo.
¿Lo que menos me gustó? Difícil, digo, fue como demasiada fantasía, pero Laura es así, entonces no puedo quejarme por eso. Diría que lo que no me gustó fue la parte de los minotauros, tal vez, por qué no la comprendí del todo. En fin, es lo que pienso.
¿Lo que más me gustó? Además de Mattius y su adorable can. Ejem. Creo que el final, cuando se descubre la verdadera identidad de la joven y también el cambio radical de narrador. Eso me encantó.
Y no diré nada más. Sólo que con esto cumplo dos retos a la vez y soy feliz por eso. Así que Lee tu nombre y Si lo leíste…, dense por satisfechos (¿?).
—¡No me das miedo! —lo desafió el duende, pese a que había retrocedido algunos pasos—. ¡Ni tú, ni ese perro pulgoso tuyo!
—¡Es un lobo! —replicó Mattius, herido en su orgullo.
—¡Lo sabía! —aulló Fisgón—. ¡Un lobo!
—¡También nos engañaste en eso!—exclamó Cascarrabias.
Mattius había perdido la paciencia.
—¡Técnicamente, es ambas cosas! —le gritó al duende—. ¡Quizá su padre fuera un perro pulgoso, pero su madre pertenece a una de las estirpes de lobos grises más antiguas y nobles de la Cordillera!
Sirius seguía gruñendo, con los ojos encendidos como ascuas.
—Pero tú eso no puedes entenderlo —prosiguió el juglar, temblando de ira—, porque eres un duende de pura cepa.
 
Y esta reina se retira a sus aposentos.

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