1 de enero de 2013

Desde la biblioteca real: El Señor del Tiempo (II)


(Antes de cualquier cosilla... Esto es una lectura del 2012)
Nombre Completo: El Señor del Tiempo: El Proscrito.

Autor: Cooper Louise

Género: Fantasía

Argumento: “Para huir del terrible destino al que el Círculo lo había condenado, Tarod logra detener el Péndulo que rige el ineludible fluir del tiempo. Y el tiempo deja de existir. Tarod, prisionero en un limbo sin ayer ni mañana, vive resignándose a su inmortalidad… cuando un Warp, la terrible tempestad desencadenada por las fuerzas del Caos, arrastra a dos seres humanos, un hombre y una mujer, hasta el Castillo de la Península de la Estrella. Ella es Cyllan, una humilde boyera dotada de poderes parpsicológicos, y por la que Tarod sentirá un amor intenso y puro. Él, Drachea, el presuntuos heredero del Margrave de la provincia de Shu. Encerrados los tres en el castillo, provocarán nuevos y terribles acontecimientos hasta lograr que el Tiempo reemprenda su lento e inexorable camino."

Bueno esta vez es la segunda parte de la trilogía. Y siendo sincera es mi libro favorito de los tres. No sólo porque Cooper hizo algo que yo quería desde el  principio, sino porque superó mis expectativas. Y mucho.

Gracias a un Warp Cyllan y Drachea han llegado a “El Castillo” , no obstante el lugar no se parece en nada a lo que la adivina recuerda, todo el sitio está sombrío, solitario y tenebroso. Sólo una persona está ahí, además de ellos dos, alguien que Cyllan conoce de tiempos atrás y por el cuál sus sentimientos se verán alterados. Sí, exactamente, es Tarod.

Bien digamos que en cierta forma de ser un personaje de relleno, Cyllan, pasa a ser protagonista (o algo así) en este libro. Y por esto digo que Cooper me sorprendió.

Ahora hablando de los personajes.

Tarod es el protagonista principal y luego de lo que hizo en el libro anterior es obvio que esté por aquí. Bien, digamos  que además de su arrogancia, muestra un poco de su maldad (después de todo siendo hermano de quien es, no es algo que deba sorprenderles), sobre todo para con el hijo del Margrave.

No debo dar spoilers (aunque creo que lo di por arriba), pero diré que aquí se cumple mi sueño desde que leí el primer libro y siendo snceera ella es la pareja perfecta para él.

Keridil Toln el Sumo Iniciado. Pues debido a su traición para con el Adepto es ahora su peor enemigo. En este libro Keridil demuestra hasta donde puede llegar la envidia y el miedo al poder.

No es su culpa. Es demasiado fiel a la Orden como para no temer y odiar a todo lo referente al Caos.

Yandros, el hermoso señor del Caos. Es muy mencionado, pero no aparece mucho, al menos no tanto como quisiera. Lo más resaltante que realizó en este libro fue, que en cierta forma, que ayudó a Cyllan en su propósito.

Drachea el típico joven rico con grandes aspiraciones y de muy poca lealtad, aunque es posible que el habitante del castillo tenga la culpa de su desconfianza y falta de lealtad para con Cyllan.

No obstante hacerle eso a la persona por la cual sigues vivo es repugnante. Aunque el piense lo que piense. A pesar de esto, admitiré que por leves minutos lo imaginé como posible pareja para la adivina, gracias a Dios (o a Cooper) que no fue así.

Cyllan, sólo tengo dos palabras para describirla: coraje y valentía. Creo que eso la define por completo. Y e encanta el cambio que tiene, ya que pasó de ser un personaje secundario sin importancia a la, por decirlo de alguna manera, protagonista con mucha importancia.

Sólo me queda decirles que no esperen más y que disfruten de esta maravillosa trilogía.

 

 

La figura repitió su ademán, y fue como si unas cuerdas invisibles tirasen de sus miembros. Luchó contra esa fuerza con toda su energía, pero su pie izquierdo se deslizó hacia adelante, impulsándola.

 

-¿Qué estás haciendo, Cyllan? -le gritó Drachea-. ¡Vuelve!

 

Ella no podía volver atrás. La llamada era demasiado fuerte, más poderosa que su miedo y su sentido de autoconservación. Y del corazón de la siniestra aparición brotó una luz irreal que cobró vida y aumentó, convirtiéndose en una estrella cegadora que lo borró todo, salvo aquella mano que llamaba lentamente.

 

-¡Cyllan!

 

La voz de Drachea se desgarró en un grito de protesta cuando ella se desprendió bruscamente de su mano y salió de la taberna. Sin pararse a pensar, él salió corriendo tras ella; y entonces la reluciente aparición se desvaneció.

 

Cyllan lanzó un aullido bestial, que resonó en toda la callejuela, y se detuvo en seco, de manera que Drachea chocó contra ella. El la sacudió como si fuese una muñeca de trapo, gritando para hacerse entender.

 

-¡Cyllan, el Warp! ¡Está llegando! En nombre de todo lo que es santo, ¡muévete!

 

Y esta reina se retira a sus aposentos.

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