1 de enero de 2013

Desde la biblioteca real: Donde los arboles cantan


(Aclarando que es una lectura del 2012 y gracias a la cual cumplí mi meta de 20 libros)
Nombre completo: Donde los arboles cantan

Autor: Laura Gallego

Género: Fantasía

Argumento: “Viana, la única hija del duque de Rocagrís, está prometida al joven Robian de Castelmar desde que ambos eran niños. Los dos se aman y se casarán en primavera. Sin embargo, durante los festejos del solsticio de invierno, un arisco montaraz advierte al rey de Nortia y sus caballeros de la amenaza de los bárbaros de las estepas… y tanto Robian como el duque se ven obligados a marchar a la guerra. En tales circunstancias, una doncella como Viana no puede hacer otra cosa que esperar su regreso… y, tal vez, prestar atención a las leyendas que se cuentan sobre el Gran Bosque… el lugar donde los árboles cantan.”

Y otro libro más de Laura. ¿Qué puedo decir en mi defensa? Sólo que esta mujer me hipnotiza con sus palabras, es difícil no sumergirse en los fantasiosos relatos de Laura.

Bien, ahora hablando de los que nos interesa: me encantó. Aunque al principio me pareció cursi y el final también (y triste), en general es un libro maravilloso, fantasioso y empalagoso.

Me costó leerlo porque soy de las que odio los romances que se dan muy rápido o que son muy empalagosos, pero en cuanto superé esto (y el romanticismo inicial tuvo un radical cambio) me encontré una fantástica trama, donde la mayoría de los personajes principales sufren un cambio y, debo admitir, eso fue lo que más me encantó.

Es una lástima que no lo haya conseguido en físico, pero si algún  día lo veo en alguna estantería lo robaré (¿?), naw, lo compraré enseguida. Es un excelente libro para tener en mi biblioteca personal.

Eh… lo de siempre. Los invito a disfrutar de este hermoso libro.
—Ssssh, tranquila —respondió él acariciándole el cabello—. Sé que ha sido muy duro para ti. Por eso me alegré mucho cuando supe que habías escapado de Holdar; además, se cuenta que no solo no estabas encinta, sino que él ni siquiera mancilló tu doncellez. ¿Es eso cierto?
«¿Eso es todo lo que te importa?», pensó Viana, sintiendo que la ira la llenaba de nuevo. Estaba tan furiosa que no respondió a su pregunta.
—Bueno, pero eso ya quedó atrás —prosiguió Robian, ajeno al enfado de la muchacha, creyendo que ella callaba por pudor—. Sin embargo, me he dado cuenta de que vivías aquí con otro hombre —concluyó con cierto tono de reproche.
La antigua Viana habría respondido, muy ofendida: «No es asunto tuyo», o algo similar, enrojeciendo como una amapola. Pero la nueva Viana había aprendido mucho de su estancia con Lobo. Se separó de él y le dirigió una mirada burlona que pretendía enmascarar su decepción.
—Sí, fornicábamos todos los días —le soltó—. Varias veces. Y por todas partes —especificó—. Lástima que no estuvieras aquí para unirte a la fiesta, pero claro, renunciaste a todas tus posibilidades conmigo cuando decidiste que un bárbaro bruto y maloliente sería un buen esposo para mí.

 

Y esta reina se retira a sus aposentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario