25 de diciembre de 2012

Menú de fics (XI)


Tengo que subir esta entrada aunque parezca familiar de Dobby (?. Cómo les prometí aqui les dejo el menú navideño.

Primer tiempo
Muérdago, de Marie Tolomei

-Fue culpa de James.- habló Rose.- él dijo que era la tradición al pasar debajo del muérdago.
-Luego Roxanne.- apoyó el rubio a su amiga.- Ella casi nos obligó a que cumpliéramos dicha tradición.
-Después fue Albus.
-Él nos retó.
-Sabes papá, que un reto es algo que no puedo rechazar. Soy una Gryffindor, ¿recuerdas?- Ron los miró con detenimiento. Se levantó con media sonrisa.
-¿Así que James, Roxanne y Albus?-susurró para sí. Scorpius cruzó mirada con Rose, sonriendo triunfante.- Bueno, pueden salir.- ambos se levantaron con el cuerpo temblándoles, pero con una mirada de satisfacción.
-¿Qué pasó?-preguntó Albus, se podía notar cierta preocupación.
-¡James, Roxanne, Albus!-se oyó el grito de Ronald en el segundo piso. Los tres mencionados se miraron entre sí, con temor. Fulminaron con la mirada a los jóvenes sonrientes que bajaban las escaleras.

Segundo tiempo
Felix Felicis, de Taranisa

Río entre dientes al saber que por más que se esforzara en seguir las instrucciones, su dichosa poción no se lograría por que estaban mal escritas las instrucciones.
Se sintió poderoso.
Sólo el poseía ese conocimiento.
Severus miró una mesa siguiente y observó a Lily. Tenía el pelo desordenado y la transpiración corría por su frente, su poción, para sorpresa de Severus, estaba casi en el mismo estado que la de Black. Esta vez la brillante Lily no logró realizarla correctamente.
-Tiempo- dijo el profesor- verificaré el estado de sus pociones.
Lentamente pasó por las mesas hasta que se detuvo en la que se encontraba Severus y con ojos gratamente impactados comprobó que esa pócima era perfecta.
-Enhorabuena Severus, estás perfecta, realmente perfecta… ¡Felicitaciones, haz ganado el Felix Felicis!- comunicó alegre tomándole la mano y agitándola entusiasmado.

Tercer tiempo
I´m only human, de EmzF

—¿Y bien? —Pregunta. El escaso buen humor que pudiese tener se ha esfumado cuando ella pronunció la frase fatal.
—Cuando decía que eras peligroso —Comienza ella clavando su vista en el suelo, es incapaz de sostenerle la mirada sin que le tiemblen las rodillas más de lo que ya lo hacen—. Lo decía de verdad.
—Pero tú…
—¡Ni se te ocurra! —Le corta ella—. Ahora vas a escucharme, sin interrupciones —Y ante el mudo asentimiento de Remus, ella prosigue—. Lo decía de verdad —Repite en un suspiro—. Porque eres peligroso, eres peligroso para mí, me haces daño, me lastimas con tus juegos, con tus…
—Nymphadora… —Intenta decir él mientras el nudo, sí, ese que tiene desde que la vio atravesar su puerta, se va haciendo más grande en su pecho.
—¡He dicho que nada de interrupciones! —Exclama Tonks haciendo aspavientos con las manos—. Me haces daño, ¿sabes, Remus? Y no de ese daño físico, ese que se puede curar con un simple Episkeyo; no, tú me hieres de otra forma, de otra mucho peor, de una que jamás va a sanar porque tú, Remus Lupin, eres el único que puede hacer que cure —Dice con la voz rota—. Y no tienes ninguna intención de hacerlo.

Plus
Blanca Navidad, de Veela Black

― Ab, ven, mira, es nieve, nieve de verdad.― La emoción en su voz era tangible y contagiosa.
― Pero Ariana, tú ya conoces la nieve, no entiendo porque tanta emoción ―.
― Pero hoy es diferente Ab, hoy es Navidad, nunca había vivido una Blanca Navidad, es mi deseo hecho realidad. Ven aquí Ab, ¿no es maravillosa? ―.
― Sí, sí lo es ―.
Claro que era maravillosa, era la última vez que la había visto tan radiante, tan dichosa y plena, era la última imagen de la Ariana real, y la única que quería conservar.

Postre
Scrooge y su cuento de Navidad, de Marie M. Adler

- ¿Ebenezer? ¡Que nombre tan extraño! ¿De dónde es?
Astoria rió. Draco rodó los ojos: su hijo siempre hacía preguntas. Demasiadas.
- Lo buscarás mañana en los libros, Scorp – cortó Draco - …En fin, Scrooge era un hombre de nariz afilada y facciones astutas, con voz astuta y áspera, amargado y que odiaba a los pobres. Él…
- ¡Era como tú, papá! – interrumpió de nuevo Scorpius.
- … ¿C-cómo? – tartamudeó Draco mientras Astoria ahogaba una carcajada.
- Sí, era como tú antes de conocer a mamá – explicó el niño.
- Vaya… - Draco meditó un momento: era totalmente cierto eso, más de lo que le gustaría aceptar - …Bueno, como decía, él vivía solo, y manejaba una empresa de préstamos. Odiaba a todo el mundo, pero había algo que odiaba mucho más: la Navidad.
- ¿¡Pero por qué! – volvió a interrumpir, escandalizado, Scorpius – ¡No puede ser que haya alguien que odie la Navidad! ¡Hay ponche y regalos y…!

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