5 de diciembre de 2012

Desde a biblioteca real: El Señor del Tiempo


Nombre completo: El Señor del Tiempo: El iniciado.

Autor: Cooper Louise

Género: Fantasía

Argumento: “Tarod, un chiquillo con unas capacidades mágicas excepcionales, es llevado junto a los sacerdotes de Aeoris, el sumo dios del Orden, donde es instruido y aprende a dominar su poder. Pasados los años, Yandros, la personificación del Caos se le aparece…”

Ha sido una trilogía interesante. Los tres libros son realmente fascinantes. Agradezco a Bell y a Sucy por comentarla en twitter de lo contrario no habría dado nunca con ella, o tal vez sí, quien sabe.

A ver, a lo que vinimos.

Relata la historia de un chico que luego de un accidente algo extraño su primo termina muerto, siendo él el causante de esto. No obstante cuando su sentencia iba a realizarse una especie de tormenta espectral cubre los cielos y el susodicho siendo atraído por esto se lanza hacia la tormenta y simplemente desaparece. El joven muchacho es encontrado y auxiliado por unos muy característicos personajes, que a su vez lo trasladan hacia “El Castillo”, en donde, luego de su recuperación el chico es aceptado como Iniciado al demostrar ciertas habilidades mágicas.

Creo que lo dejaré  hasta ahí. No quiero contarles toda la historia que ganas no me faltan, sin embargo mencionaré que es atrayente y sobre todo la del origen del chico esta plagada de secretos.

Y ahora hablemos de los personajes.

Tarod: Es el protagonista de la historia. Un jovencillo ingenuo, rebelde e ignorante de su condición mágica, no obstante cuando pasa a ser un adepto de alto rango en el círculo se vuelve algo arrogante y seguro de sí mismo. Sí, exacto, es genial. Jajaja.

Creo que decir que lo amo es poco. Su cabellera negra, aunque los rubios me pueden más, sus ojos verdes, diré  que quedé tan fascinada con él como Cyllan.

Keridil Toln hijo del “Sumo Iniciado”, cargo que después lleva sobre sus hombros. Es mejor amigo de Tarod, al menos al principio. Ya descubrirán por qué, si leen el libro.

El rubio me cayó bien al principio, pero después de lo que le hizo a mi moreno de ojitos verdes, ejem bueno, pues se ganó mi enemistad.

Yandros el señor del Caos en persona. Muajajaja. Ejem, bueno. Muchos desastres hará este señor con el protagonista a medida que transcurre el relato. Y claro con algunos personajes más.

No obstante señor del Caos y todo le amé, le amo y le amaré. Quizás es su maldad o su arrogancia, tal vez el hecho de que sea rubio, pero es casi imposible resistirse a él. Es el malo perfecto. Mi hombre ideal (¿?) . Jajaja.

Shaska lo digo de una vez la odié, la odio y la odiaré por siempre, sí todo lo contrario a Yandros. Ahora bien es una chica mimada, segura de si misma y acostumbrada a tener todo aquello que desea sólo chascando los dedos. Dueña de una exuberante belleza no se le puede negar a la muy maldita, con la cual logra cautivar a más de un, incluso a Tarod, quien se enamora perdidamente de ella, al igual que Keridil. Ya ven, les di una pista de porque termino odiando al rubietes, yo y mis manotas.

Cyllan sus apariciones en este libro son pocas, no obstante importantes, al menos así me lo parece. Es una vaquera (o así la definen en el libro) que posee el arte de la adivinación y que de cierta forma se enamora o se siente atraída  por el Adepto (Sí, Tarod).

Me simpatizó desde el primer momento y sentí que le dieron muy poca importancia, al menos en este libro, pero luego Cooper me hizo tragarme mis palabras, sin embargo ya eso es en otro libro. Muajajaja.

Aunque pareciera la típica pelea entre el bien y el mal (y en cierto modo lo es), la verdad es que el señor Cooper ha sabido como hacer interesante la historia y dejar a sus lectores con ganas de más. La escritura es exquisita y sólo puedo decir que es una de las mejores trilogías que he leído.

Los invito a disfrutar de este magnifico libro, les aseguro que no se arrepentirán.
 
-Eres injusta contigo misma, Cyllan. Creo que más que viajar por los caminos conduciendo bueyes, hubieses debido estar estos últimos años en una Residencia de Hermanas.

Cyllan se sonrojó. No había esperado que él viese a través de las barreras que había levantado. Y es que era la primera vez que veía a un Iniciado...

-Mis facultades no son merecedoras de la atención de nadie -dijo, y después añadió con una pizca de malicia disimulada por su expresión solemne-: Y menos aún de la de un Adepto de alta categoría.

Tarod inclinó la cabeza, agradeciendo el cumplido.

-Sin embargo, la Hermandad necesita personas que tengan una habilidad psíquica natural.

-Tal vez sí. Pero no miran con buenos ojos a las huérfanas campesinas de baja posición y pocos medios de fortuna.
 
Y esta reina se retira a sus aposentos.

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