26 de marzo de 2012

Menú de fics (II)


Menú de fics (II)


Pues aquí la reina mostrando el menú del día.

Primer tiempo
Aislamiento, de Isolation (traductor [a]: Ashamed Kawaii)

Hermione se asomó un poco más de cerca, como si fuera un bicho raro y peligroso que se había topado sin querer. Siguió su mirada firme hacía la pared de azulejos blancos. Sus labios se abrieron con una mirada de confusión irritada.
¿Pero qué…?
— ¿Pero qué demonios estás haciendo? — Cuestionó fuertemente, viendo como se estremeció de sorpresa y se quebró la cabeza para mirarla. Ah, ahí estaba la ira. Claramente lo había perturbado de alguna manera, y él estaba furioso al respecto. Sus ambarinos ojos parpadearon de nuevo a los cuadros para ver si se perdía de algo, pero no había ni una mancha fea en contra de la cerámica de marfil.
— ¡Maldición, Granger! — Gruñó, saliéndose del lugar con movimientos fluidos — Perdí la cuenta, estúpida…
Segundo tiempo
La promesa de un mortífago, de Dryadeh

Y había cumplido su palabra. La había ido a buscar. Había matado a Cormac.
Aún contra su voluntad, Hermione no pudo evitar buscar el cuerpo del que había sido su novio tirado en algún lugar de la estancia, pero no había rastro de él. Miró a Draco en busca de una respuesta, él ladeó la cabeza muy despacio y lentamente arrugó los labios en la mueca que solía lucir en lugar de su sonrisa.
—Me deshice de él —respondió. Su voz sonaba más ronca, menos humana que la última vez que le había escuchado, en aquel solitario pasillo de Hogwarts. Pero desde entonces habían pasado muchas cosas y Draco Malfoy se había convertido en el más cruento y temible de los mortifagos, en el más vil y despiadado seguidor del Señor Oscuro. El que había reducido la Orden del Fénix a ella.
Tercer tiempo
Eneágono de combustión, de dulceInvierno
-Granger…-
Y lo gimes. Como un patético idiota, gimes su nombre. Y mierda, quieres besarla. Solo quieres besarla.
-¿Qué haces aquí?- pero no te lo pregunta enojada. Más bien, confundida. Tal vez un poco preocupada.
¿Por ti? Tonta, ingenua, con alma demasiado buena. Demasiado pura. El sucio eres tú, no ella.
-Quería verte- y por todo lo puñeteramente sagrado, es cierto. Estar borracho le hace daño a tu jodida cabeza. Suenas a marica castrado.

Postre
La pelotitas de mi calcetín, de Metanfetamina

—Te quiero porque me recuerdas a un calcetín —el chico casi se cae de su asiento en el Gran Comedor—. Sí, ahora que me fijo, eres idéntico al calcetín izquierdo que llevo puesto hoy…

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